La condición urbana: la ciudad a la hora de la mundialización / Olivier Mongin
Tipo de material:
- 9789501265583
- 711.427 M743c 2006
Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Centro de Documentación Estantería | Colección General | 711.427 M743c 2006 (Navegar estantería(Abre debajo)) | c.1 | Disponible | 0000123533591 |
Incluye índice de nombres e índice de ciudades citadas y de algunos barrios.
Título original: La condition urbaine. Éditions du Seuil, 2005.
Incluye bibliografía p. 375-38
Parte I. La condición urbana I. La ciudad, un "ambiente en tensión" -- Un tipo ideal de la ciudad, o las condiciones de la experiencia urbana -- La experiencia corporal, o cómo "cobra forma" la ciudad -- La experiencia pública o la ciudad "puesta en escena" -- La experiencia política o la Res Pública -- Urbanismo, circulación y predominio de los flujos -- Parte II. La condición urbana II. La posciudad o las metamorfosis de lo urbano -- La reconfiguración de los territorios -- Lo urbano generalizado y sin límites. Variaciones sobre el caos -- El archipiélago megalopolitano mundial y la disgregación de las metrópolis -- Convergencias y divergencias urbanas: cambios de escala y de velocidad -- Parte III. La condición urbana III. El imperativo democrático -- El retorno de los lugares -- Por una cultura urbana de los límites -- Recrear las comunidades políticas: de la lucha de clases a la lucha de los lugares -- Conclusión: En medio de la ciudad y entre dos mundos.
Hoy hay en el mundo 175 ciudades de más de un millón de habitantes. Las 13 más pobladas se sitúan en Asia, África y América Latina. Hay 33 megalópolis anunciadas para el 2015 y sólo una de las diez más grandes - Tokio - será una ciudad "rica". En semejante contexto, el modelo de la ciudad europea, concebida como una gran aglomeración que reúne e integra, está en vías de desaparición. El espacio ciudadano de ayer pierde terreno a favor de una metropolización que es un factor de dispersión, de fragmentación y de multipolarización. Antes la ciudad controlaba los flujos; hoy ha caído prisionera en la red de esos flujos y está condenada a adaptarse a ellos, a desmembrarse. Así, se debilita considerablemente su dimensión política: la ciudad que prometía integración y solidaridad tanto como seguridad ha sido reemplazada por una ciudad de "múltiples velocidades", una ciudad que separa los grupos y las comunidades manteniéndolos a distancia.
Olivier Mongin describe con agudeza y amplitud de miras este complejo escenario, partiendo de las preguntas básicas: ¿de qué estamos hablando cuando decimos "ciudad"? ¿A qué condición urbana hacemos referencia? ¿Qué futuro podemos prever? La nueva cultura urbana no puede ser solamente patrimonial, artística, arquitectónica; exige que el espacio adquiera una forma política y encuentre una coherencia que le permita defenderse de la desintegración. Más que nunca, como señala el autor, hay que rescatar el espíritu urbano y ciudadano, ese espíritu que cree que lo uno y lo múltiple aún pueden marchar concertadamente.